2010-06-22

It´s all, oh so quiet... shhh

Últimamente me he encontrado sumergido en esta canción, desde el jueves que comprobamos con Alfonso que el mítico “la chela lo cura todo” no es tan cierto mientras la cantábamos a voz en cuello. El sentido de un “loop” ha hipnotizado mis pensamientos, peor aún condiciona mis actos. Entonces fueron dos días en los que estuve envuelto en mis pijamas de polar, con algo de fiebre, tarareándola y mientras me entretenía con la sorprendentemente larga historia de Cloud Strife . Ya mejor, y mientras mi nariz seguía congestionada pasó un tanto inadvertido el día del padre, y mientras transcurría un fin de semana frio y un tanto tranquilo (oh so quiet) repasé en mi mente todo lo referente al nuevo proyecto que quiero sacar adelante, las memorias de mi abuelo materno. Venturo Juárez Valladolid actualmente tiene 87 años y vive con mi tía Elena en surco viejo. Su casa es la más grande del vecindario, tal vez sea la más original ya que mi abuelo intervino en el diseño y construcción de cada habitación de la misma con techos altos y acabados (un tanto excéntricos) que según él harían que su esposa Carmen recordara su país de origen (España). En el medio de la casa hay un patio colorido con un mapa del Perú en el piso (para que sus nietos que viven fuera reconocieran el país del que vienen sus padres y paredes) tambien hay algunas figuras “educativas” que hacen que el patio pareciera especie de “enciclopedia escuela nueva” en colores un poco estridentes. Ésta es su casa, y la construyó como quiso y creo que todos haríamos lo mismo, claro que la terquedad del hombre siempre fue sobresaliente, y supongo que fue la misma terquedad que hizo que recorriera toda Sudamérica en bicicleta y que migrara constantemente por varios paises. Una vez mis primos venían de visita y mi abuelo había escrito en un pizarrón la palabra “Wellcome” a lo que le corregí y le dije que sobraba una “L” y me porfiaba que estaba bien escrito porque venía de la palabra “well = bien” y de “come = venir” lo cual me pareció raro porque mi abuelo vivió en usa por varios años. Le pregunté a la empleada si me podía abrir la biblioteca para sacar un diccionario de inglés (de tal palo, tal terco) pero me dijo asustada que al señor no le gustaba que entraran sin permiso. (claro que después cuando no se dio cuenta la borré jeje).
Una de las cosas que más me llamó la atención la última vez que lo visité, no fue precisamente el hecho que cumpliera 87 años, ni lo viejito que se le veía, sino la lucidez con la que recuerda muchas cosas. La última vez nos estuvo contando a mi y a mi hermana uno de sus viajes y me puse a pensar que todo lo que había mi abuelo se perdería cuando él fallezca.
Lo he pensado mucho y me he decidido a hacerlo ya que me parece que mi abuelo tiene muchas historias que contar y que deben quedar registradas más que en su mente. La idea de que los hijos de sus hijos puedan hacer referencia a quien fue y más que una foto puedan leer sus “aventuras” me parece el mejor legado que alguien podría dejar y por mi parte, jugar mi papel en esta familia.

3 háblame:

Gary Rivera dijo...

Pues me parece una idea fantastica! grabadora en mano! un mp3 o voicecorder o lo que sea , pero sacale toda la informacion que puedas! que no se pierda nada!

Anónimo dijo...

Muy buena idea Will, es una propuesta interesante. Creo que todos tenemos cosas que contar, y este sería un legado invaluable para tus siguientes generaciones y todo aquel que quiera conocer mejor la particular filosofía de vida de tu abuelo.
Go Will, Go!

rolo ridder dijo...

Uauhh!
Muy lindo post; sobre todo cuando uno se acuerda o tiene presentes a sus abuelos. Yo no los pude disfrutar... por lo que cuentas el tuyo fue un gran hombre de aventuras, sin dudas deberías tratar de guardar todos sus recuerdos. Te felicito por tu espacio!

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